Cuidados básicos del caballo

Cuidados de la caballeriza

El caballo necesita un refugio (caballeriza) para dormir y protegerse de las inclemencias del tiempo, como son el viento, la lluvia, el sol y demás. Para ello un típico cobertizo de tres lados suele ser suficiente, siempre que este sea grande y permita que el caballo quepa sin ningún problema. Además, en el refugio siempre debe haber una cama para que el caballo pueda descansar y para que no esté siempre sobre una superficie dura, ya que podría ocasionarle algún tipo de lesión. La opción más popular para la cama es un lecho de paja, puesto que se trata de algo barato y que es cómodo para el caballo, aunque también se podrían usar otras opciones como virutas de madera o cáñamo.

Para cuidar adecuadamente la caballeriza tenemos que aprovechar el tiempo que el caballo esté fuera y realizar las siguientes tareas:

 

  •  Sacar dos veces al día el estiércol para mantener limpio al caballo y evitar que ningún tipo de enfermedad se genere por culpa de estos residuos.
  • Remover la cama para que se ventile y se mantenga fresca la parte más profunda.
  • Cambiar parte de la cama un par de veces a la semana.
  • Limpiar el bebedero y comedero del caballo dos veces a la semana para eliminar los residuos de comida.
  • Pintar un par de veces al año la caballeriza para desinfectar y matar cualquier bacteria que pueda vivir en ellas, ya que la pintura las erradica.

Entorno

A los caballos les encanta galopar, sentirse libres y poder disfrutar de un buen pasto. Por ello, se recomienda tener al menos una hectárea aproximada por caballo para que puedan disfrutar de todo ello en un buen terreno. Este pasto debe estar cercado, ya que el caballo podría escaparse, y, además, debemos revisar que dentro del mismo no haya ningún tipo de basura o elementos que podrían hacer daño al caballo, como plantas venenosas.

Revisa siempre que la cerca no tenga agujeros, que no haya ningún tipo de problema en el pasto y que haya suficiente espacio para que el caballo no se sienta agobiado y pueda sentirse libre durante un buen rato al día.

Limpieza del caballo

Si entramos ya en el cuidado del caballo en sí, lo primero en lo que debemos pensar es enbañarlo cada vez que sea necesario. No hay una frecuencia exacta y depende del ejercicio físico al que se haya sometido al caballo. Lo normal, en caso de que el caballo no haya hecho un gran ejercicio físico, es hacerlo una vez a la semana para eliminarle toda la suciedad, siempre haciéndolo fuera de la caballeriza para no mojarla entera, y en días que haga sol, que no queremos que se ponga enfermo.

Para que el baño se realice de manera correcta necesitamos los siguientes elementos:

  • Cepillo de crin: sirve para cepillar las partes sensibles del caballo. Se diferencian dos tipos de cepillos: la bruza, de cerdas cortas y suaves para retirar el sudor, grasa y caspa del pelo y la piel; el cepillo de raíces, de cerdas largas, gruesas y duras para eliminar los restos de estiércol adherido y barro seco.
  • Almohaza: para eliminar suciedad pegada o difícil de quitar. Se emplea en las zonas más carnosas del caballo, como el cuello y la grupa.
  • Ayate: tela de hilo de maguey que se utiliza para retirar la suciedad que quede tras pasar la almohaza.
  • Franela: añade mayor brillo al pelaje del caballo.
  • Esponja: úsala para limpiarle la cara a tu caballo, en especial el contorno de los ojos, y la zona genital. Lo ideal es contar con dos esponjas, una para el rostro y otra para los genitales.
  • Peine de crin: se usa para desenredar crines poco densas. Para los caballos con colas o crines espesas se recomienda usar solo cepillos.
  • Escrepa: para retirar el exceso de agua o sudor tras el baño.

Alimentación del caballo

La alimentación de los caballos depende en gran parte del tamaño, raza, edad o actividad física que tienen, e incluso del clima o lugar en el que viven. Aun así, lo normal es que un caballo necesite aproximadamente un kilo de comida al día por cada 45-46 kilos de peso, lo que serían unos 10 kilos de comida al día, aproximadamente, para el caballo de peso medio.

Deben comer dos o tres veces al día y su dieta se basa habitualmente en heno y grano. La proporción entre heno y grano podría ser de entre 1-3 kilos de grano y unos 7,5-10 kilos de heno al día, siempre que el caballo tenga una actividad normal (caballo montado una hora cada día de la semana). El horario en el que coman también debe ser el mismo, evitando cambiarlo con frecuencia. Además, se debe dejar un espacio de tiempo entre el periodo destinado a la actividad física y la hora de la comida, pues a tu caballo podría sentarle mal comer directamente tras acabar su paseo o carga de trabajo diaria.

Además de comida, necesitan muchísima agua fresca y limpia. Vigila que su cubo siempre esté lleno y colócalo dentro de algún tipo de soporte que evite que puedan volcarlo, como podría ser un neumático. En caso de que el caballo enferme, veas que ha engordado o adelgazado mucho o cualquier situación que no veas regular, consulta con tu veterinariopara que te recomiende otro tipo de alimentación o lo examine bien a fondo para saber la causa de estas anomalías.

Para la realización de las rutas es recomendable utilizar ropa cómoda que nos permita movernos con libertad y un calzado con suela plana.

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